El imperativo de la mirada [Paisajes evocados]

2021-2024

La palabra paisaje nos refiere a un extenso conjunto de ideas y conceptos como naturaleza, horizonte, panorama, territorio, vista o humanidad. El paisaje es un término cargado de valores culturales, dado su origen en el arte, en el imaginario colectivo y en la relación estética del hombre con la naturaleza. La palabra evocar —por otra parte— se asocia con conceptos tales como memoria, olvido, presencia, ausencia, tiempo y distancia.

Estos paisajes evocados son el fruto de una práctica pictórica que parte de tres criterios: la mirada intuitiva, la contemplación del entorno y el acto de recordar. Y todo con la intención de encontrar “otras” posibilidades expresivas en el nada original, tema del paisaje. El resultado final es un amplio conjunto de espacios imaginarios (dibujos, grabados y pinturas) que descansan en el vacío, que a nada en concreto se refieren y que sólo piden ser mirados sin que haya que mediar explicación alguna. Éste es, sin más, el objetivo central de la serie: llamar la atención sobre la urgente necesidad de recuperar la mirada ingenua que se ha perdido por la obsesión de tener que explicar la pintura. Y de ahí su título: El imperativo de la mirada [Paisajes evocados]. Esto no significa que yo piense que deba prescindirse de la crítica y el análisis en el quehacer artístico. Siempre he creído que la mejor estrategia creativa es aquélla que se revisa, cuestiona y modifica permanentemente. Sé que lo importante en cualquier trabajo artístico no es la repetición de métodos y recetas, sino aportar nuevas soluciones.

Durante la producción de esta serie siempre tuve en mente la exigencia de recuperar la inocencia y naturalidad original que, como es lógico, se va desvaneciendo conforme se adquieren conocimientos y experiencia. Mi intención, desde un principio, fue volver sobre mis pasos y rescatar olvidados impulsos creativos, más naturales y más libres, y, de esta manera, aligerar la carga conceptual que ocasionan las modas artísticas y los prejuicios intelectuales. No sé si lo logré.

Finalmente, esta serie, es un renovado intento por seguir profundizando en la práctica y el conocimiento del abstraccionismo, tendencia a la que, desde siempre, se le ha discutido, no sólo su vigencia y potencial, sino también la importancia y el protagonismo que merece. Esto se debe, entre otras razones, a la incomprensión que se tiene del arte abstracto y a la dificultad de interpretar sus símbolos y gestos. Es evidente que resulta más sencillo comunicar ideas y emociones a través de la narrativa figurativa que por medio de la abstracción. Y es por eso que en estas pinturas incluyo —no exentas de ironía— ciertas formas e insinuaciones más “accesibles”, o puentes a la figuración, además de algunas alegorías y referencias simbólicas, pero sin sacrificar mi libertad expresiva, o, como diría Cy Twombly, sin tener que “renunciar al placer de lo que sucede”.